El montaje se planifica con semanas de antelación, pero el desmontaje suele quedar como un trámite de última hora — y ahí es donde aparecen la mayoría de penalizaciones y sustos. Estos son los fallos más frecuentes.
No reservar tiempo suficiente
El desmontaje tiene su propia ventana horaria, normalmente más corta que la de montaje, y muchos recintos aplican penalizaciones económicas por cada hora de exceso. Un stand de madera a medida tarda más en desmontarse que uno modular, así que el plazo hay que calcularlo según el sistema constructivo, no dar por hecho que "desmontar es rápido".
No proteger el material reutilizable
Si el sistema es modular (Aluvision, Bematrix, octanorm), una de sus ventajas es que la estructura se reutiliza en la siguiente feria — pero solo si se desmonta y embala correctamente. Un desmontaje apresurado sin proteger perfiles y conectores acorta la vida útil del material.
Dejar el suelo o la moqueta dañados
Los recintos revisan el estado del suelo tras el desmontaje. Anclajes mal retirados, restos de cinta adhesiva o marcas en moqueta alquilada pueden generar cargos adicionales que no estaban en el presupuesto inicial.
No coordinar la salida de material con el transporte
Es habitual que varios expositores desmonten a la vez y el muelle de carga se sature. Si el transporte no está coordinado con la ventana de desmontaje, el material puede quedar bloqueado en el recinto más tiempo del previsto, generando más penalización aún.
No tener refuerzo si el desmontaje coincide con otra feria
Si tu equipo tiene que desmontar en un recinto y montar en otro casi al mismo tiempo, quedarse corto de personal es el error más caro. Reforzar puntualmente con montadores a jornada para esos días concretos evita el cuello de botella sin comprometer plantilla fija.